El dia habia sido penoso, la puta lluvia se habia cargado las lineas de telefono y ni webcam ni nada, encima Jokin se habia cabreado conmigo. Decidí salir a la calle a dar un paseo pero Pamplona tenia uno de esos dias de niebla en la que la humedad se mete en los huesos, "puta mierda" pensé; la humedad que a mí me gusta es la de mi sexo.
De repente mi movil sonó, un mensaje me hacía compañia, seria de Jokin, el muy cabrón se disculparía para luego petarme bien el culo con su polla, llevaba dias sin catarlo y eso le encabrona.
- HOLA MARTA ESTAMOS AKI. KERIAMOS SALUDARTE EN EL HOTEL.- enunciaba el mensaje.
No era quien yo me imaginaba. Ya habia perdido el día. Ferrán y Carmen estaban a diez minutos de mi casa en el Hotel Iruña Park ; no tenía nada que perder, me tomaba una copa con ellos y me largaba.
Cuando una mujer atractiva te abre la puerta de su habitación con sus medias de rejilla negras, un tanga que deja ver la perfcción de su culo y los labios de su sexo, te planta un beso humedo en la boca, y te da un coctel de tequila el día puede ser un poco mejor. Así me senti, además en la mesa había fresas, mango cortado, canapes de foie, y ostras que comencé a picotear.
Al poco apareció Ferrán, se acababa de duchar y me gustó su olor a limpio, como siempre alabó mi sonrisa. Su polla se puso dura y se salió de entre el albornoz.
Llené mi copa por segunda vez y sonreí por la manera en que comenzaba a tener un golpe de suerte. En eso observé cómo Carmen, al ver la polla de Ferrán tan dura, apartó su tanga ligeramente y comenzó a cabalgarlo sobre la silla, gritando "más, más, más..." entre gemidos.
Noté que mi sexo se humedecía, la cabrona se estaba corriendo agusto, así que decidí quitarme la humedad que transpiraba mi piel con una ducha caliente. Simultáneamente la pareja permanecía follando a saco.
Me llevé la coctelera y me serví la siguiente margarita. El agua caliente me hacía sentirme nueva cuando de repente sentí que cuatro manos comenzaban a acariciarme a la vez, me enjabonaban y sus dedos jugetones se metían por mi sexo y el culo hasta hacerme correr. Noté como miel resbalaba por mis muslos.
Me llevaron a la cama y secaron mi cuerpo con sus lenguas y besos, los cuales dirigían hacia mis pezones, mi conejito, mi piel, desbordándolos de una mezcla entre salivas y fluídos provocados por mi excitación. Cuando me taparon los ojos con seda ya sólo pedía que me follaran de inmediato. Esas deliciosas lenguas recorrian mi coño que chapoteaba de deseo y la raja de mi culo que exigía que me petaran...
Noté que dilataban mi culo, del placer mis dos agujeros se contrajeron, percibí como la leche de la polla de Ferrán inundaba mi cavidad más estrecha, rebuznando alaridos de placer. Observé que el sexo de Carmen estaba lleno de margarita y comence a lamerlo, la manera de la que gemía la muy puta mientras yo sentia un agradable sabor me hizo ponerme más zorrita. Ella pedía más caña.
A Ferrán se le ocurrió darme una máscara a la vez que él se ponía otra del mismo estilo. Colocó un arnés en mi cintura e hizo que le penetrara el culo a mi querida Carmen, a la cual la sentí gemir como una perra en celo. Noté que mi sexo volvia a ponerse en forma. Hasta me corrí por la fricción de la bolita vibradora adherida al cinturón que llevaba atado.
En cada embestida que hacia en su culo, ella comía la polla de Ferrán Logramos alcanzar el clímax los tres a la vez entre aullidos de locura. El recorrió los muslos a lengüetazos con suma lascivia dando las gracias por tanta miel dulce que surtían nuestros coños.
Dormimos abrazados llenos de satisfacción. Cada dos horas el cabrón de Ferrán soltaba algún pollazo más dentro de mi cueva que no paraba de manar flujito. Creo que Carmen llegó a pegarle otro polvo porque mientras yo dormía, oía suspiros de gente gozosa. Lo que ya no pude adivinar era si todo aquello surgía como fruto de mis sueños o realmente estaba ocurriendo alrededor mío.
Cuando desperté ya se habían ido y en mi sexo vi una flor, una margarita. Aún notaba mi culo y mi sexo dolorido de tanto follar.
En mi cabeza resacosa surgió un pensamiento pero esa es otra historia que ya os contaré...
NOTA: Gracias por hacerme volar la imaginación, Ferrán