Hace poco he
estado de mudanza por varios motivos. Necesitaba cambiar de aires porque vivir
rodeada de los mismos vecinos viejos y chismosos me traía de cabeza.
Tardé en instalarme una semana y, por fortuna,
congenié pronto con una chica que bordeaba los 30 años, vivía en la letra C de
mi mismo rellano. Me ayudó con un par de cajas en uno de mis viajes. Le
agradecí la ayuda invitándola a mi casa el fin de semana pasado. Resultó que se
dedicaba a vender muebles, conociendo de sobra trucos para hacer los espacios
más amenos.
Estuve limpiando en profundidad la cocina, salón y
baño para que estuviera en perfecto estado de revista para cuando Lola viniera
a darme su opinión como decoradora que era. Tenía que disimular que no entendía
tanto como ella y centré en dejarlo todo como los chorros del oro. Incluso dejé
incienso y velas por todo el nuevo piso para darle un punto bohemio, para
contrastar.
Llegó puntual a la cita, vestida con un atuendo
muy llamativo. Me dejó sorprendida a la vez que admiraba sus curvas. Una
minifalda vaquera, una camisa ajustadita que permitía distinguir el color de su
sujetador negro. Tragué saliva porque no sabía lo que me estaba pasando, sólo
había tonteado con Marta...
Anduvo mirando cada rincón de detenimiento. Llegó
a mover una mesa para ponerla delante de la ventana y ¡se subió encima la hija
de puta! Le vi todo el tanga y me derretí ahí mismo.
Le pregunté "por qué estás
calentándome?" A lo que ella contestó "es que tienes cara de bollera
viciosa" y yo proseguí "no soy bollera, traéte al marido y te lo
demuestro"
Esta vez la sorprendida fue ella. "Prefiero
que nos vea jugar primero y si quiere, que se sume a la fiesta, qué te
parece?" Terminó de subir la persiana, apartó la cortinilla que cubre el
cristal de la cocina y estaba su marido en la ventana de la pared de al lado.
Daba justito para poder vernos juntas y, seguramente, cualquier otro vecino
podía ver todos los detalles.
Vamos... la tía quería catarme a toda costa aunque
pretendía hacerme quedar a mí como la necesitada. Se me ocurrió una cosa: salí
de casa y llamé a Marcos, su marido. Le comenté que tenía que ver una cosa, que
si no le importaba pasar a mi casa. Lola gesticulaba como que no, que lo mejor
era que se quedara al otro lado de la pared.
"Este buen hombre va a quedarse con nosotras
o se acaba la fiesta" Ella al final se puso un poco de morros y le animé
invitándola a un cubata de lo único que tenía en casa: vodka con una bebida muy
dulce y refrescante.
Serví tres iguales y puse música ambiente. Lola
empezó a beber muy rápido la mezcla mientras que yo le di sólo un pequeño
sorbo. "Te vas a poner pedo antes de tiempo jijiji, anda, ven"
Bailamos juntas mientras que me iba quitando la ropa. Era una tía aventajada,
descarada... que se las daba de inocente.
Me echó al sofá y se puso a oler mi tanga la muy
cerda. "Eres muy limpia niña, me gusta. A ver si sabe tan bien como
huele..." Mis jugos habían empapado la tela, lo cual la puso más cachonda
y volvió a repercutir en mí el hecho de que se diera cuenta del percal. Supo
apartarme delicadamente el minitanga que llevaba y me deboró ahí mismo. No
podía reprimir mis jadeos. Nunca antes una mujer había succionado mi coño de
aquella manera y, probablemente, todos los chicos con los que me he acostado no
le hacían sombra a la hora de realizar una buena comida de coño.
Me tenía casi a punto cuando miré hacia atrás a
Marcos con una erección tremenda. Hizo una señal y Lola me levantó de mi sitio
para colocarse ella. "Ahora, amiguita tortillera... te toca degustarme a
mí!! Separa mis labios y mete la lengua ya mismo" Le obedecí, estrenándome
como una lamedora en fase de aprendizaje. Le recorrí tantas veces con la lengua
y labios que podría detallar toda rugosidad que noté. "Así Marlen, sigue
zorra ufff, buena novata eres"
Ahora fue el cabrón de su marido el que me lo
chupaba a mí, joder, qué bueno. No me lo esperaba. Prometo que no he sentido
mayor placer en mi vida. Lamer mientras hacían lo propio con mi coñito super
lubricado uffff. Creía que iba a correrme con un coño en mi boca. Alguna señal
debí de emitir porque Marcos frenó el ritmo... pero para clavármela hasta el
fondo!!
Lancé un quejido de placer por ese grandísimo
trozo de carne que se estaba adueñando de mis entrañas. El muy cabrón sabía
como mover sus caderas para que alcanzara una corrida brutal, casi
simultaneamente que Lola que me enganchó de los pelos con mucho ahínco
llamándome "puuuuta, que me corro ya!! no pares ceeeerda, trágatelo todo
uhmmm...!!" Vibré de gusto porque las embestidas de él eran la hostia, la
sacaba casi hasta que el capullo se le viera y la metía sin clemencia, haciendo
rozar sus grandísimos huevos en mi clítoris palpitante.
"La madre que te parió!! Que me vas a hacer
correr otra vez Marcossssss" dicho y hecho, en poco menos de cinco minutos
sus vaivenes consiguieron anotar un nuevo orgasmo en mi cuerpo que empezaba a
temblar por la incredulidad de lo que me estaba sucediendo.
La sacó entera y me froté los ojos para comprobar
que no era un sueño. Jamás me hubieran cabido unos 22 cms por mi coñito, no
puede ser que estuviera tan relajada que no me diera cuenta de lo que me había
percutido.
Se quitó el condón y comenzó a follarse a su chica
que desencajó la cara al notar toda su tranca entre pecho y espalda.
"Cariño, se te ha puesto más dura que de costumbre, me vas a
reventar!!!" Hicieron casi el kamasutra, se pusieron de cinco o seis
posturas diferentes, cambiando cada dos minutos como mucho. "Tócate mientras
nos miras, guarra"
Acaté lo que me pidieron. Metí dos dedos en mi
coño y con la otra mano me masajeaba el clítoris en círculos. Me corrí otras
dos veces e incluso noté como podría enganchar varias corridas distintas pero
me contuve. Resultó que ellos hablaban mientras follaban y no era precisamente
de amor... sino con palabras puramente soeces. Expresiones del tipo "a
esta la vamos a convertir en una auténtica puta, la vamos a sodomizar cuando
queramos, traeremos a nuestros amigos para que se la follen también..."
hicieron que me pusiera aún más caliente, a la vez de asombrada porque preveía
que todas esas ideas me iban a gustar.
Finalmente Lola se acercó a mí, me besó en la boca
y Marcos puso su rabazo en medio, otorgándonos un apetitoso baño de leche
calentita, entre sugerentes alaridos de placer.
Y éste ha sido el principio de una bella amistad,
además del estreno de mi nuevo apartamento por todo lo alto ;)