INICIO
NOTICIAS PORNO
Spiderman en una mision anal Silvia Saint follando en el infierno Negrita con el culo perforado en la playa Policia rubia pidiendo sexo desesperadamente Le ofrece el culo a su marido cuando llega a casa Compliacion de buenas escenas de bukkake
SEXO GRATIS
Exhibicionismo en la azotea Casting para actriz porno profesional Sara y Sophia juegan con una polla Reunion de maduras cachondas Polvazo con la madurita cachonda Samira sensual mostrando su panocha y culo
VICIOSASX.ES PORNOVISUAL.COM 13PIGS.COM
En la oficia de Gente Amateur Cibersexo, solita en casa Lamiendo Vestidito sexy y botas altas Como una perra Una paja en el campo
TOP WEBS
 SEXO AMATEUR
 SEXO GRATIS
 AMATEUR
 SEXO AMATEUR
 SEXO GRATIS
 PORNO
 SEXO CASERO
 PAGINAS PORNO
 TANGAS
 AMATEUR PORNO
TOP GENTEAMATEUR
 FOTOS CASERAS
 VIDEOS PORNO
 VIDEOCHATPORNO
 WEBCAM PORNO
 CHAT PORNO
 CHAT PORNO
 WEBCAM PORNO
 CIBERSEXO
 VIDEOCHATPORNO
 
ERA MUY TARDE ANOCHE POR PANGLOSS


ERA MUY TARDE ANOCHE…

Pensó Eva al abrir los ojos.

Y con esa sensación  dejá vu de atontamiento y abotargamiento, al menos segura de que estaba tumbada en su cama y que por tanto estaba en su casa, intentó restablecer en orden de sus recuerdos de la última noche.

* * * * * * * *

“¿Como puede ser posible hacer estas cosas? Quedar con una persona con la que apenas conoces y estar aquí pasándolo tan ricamente, que tengo que reconocerlo.”

Fue el pensamiento que le vino a Eva de repente, en una pequeña pausa de la conversación, estando sentada en la mesa de un pequeño y coqueto restaurante, compartiendo cena con un hombre que le doblaba la edad, que parecía hablar tanto o más que ella y que hacía que las risas saliesen con frecuencia.

Pero el pensamiento quizá se había quedado corto, pues de vez en cuando Eva creía reconocer una especie de chispa en su mirada, algo como una tristeza profunda y antigua, sobre la que no quería ahondar por lo bien halagada y divertida que estaba con él, despachándolo simplemente que serían cosas de su edad, que sería lo lógico para un curtido cuarentón.

Y todo había empezado de forma insospechada hacía solo una semana, con una sorprendente conversación en las butacas del aeropuerto, donde ambos esperaban pacientemente el mismo vuelo, cuando a ella se le ocurrió mirar detenidamente el libro que el leía con gran concentración, que trataba de historias de lesbianismo en el Hollywood clásico.

El levantó los ojos y la miró detenidamente unos segundos, para luego empezar a contarle un montón de historias de las que trataba aquel libro, todas picantes y divertidas, o al menos era él quien la seleccionaba traviesamente para ganar la atención de Eva, cosa que consiguió pues ella era una chica muy versada e inquieta en temas de sexo.

Así comenzó todo, antes de que el vuelo saliese se intercambiaron sus teléfonos y direcciones de mail, haciendo planes de quedar para cenar la semana siguiente, cuando volverían a coincidir en la capital. Tras el aterrizaje solo se dijeron adiós con la mano y confirmaron que estarían en contacto.

Aquella semana tuvieron muchos contactos, tanto por el teléfono, como por sms, como por mail, donde intercambiaron sobre todo tonterías y muchas insinuaciones sexuales, sin ganas apenas de darse datos de sus vidas.

Eva esperaba y deseaba que llegase el día de la cena, generando fantasías sobre aquel hombre que le sacaba más de 20 años de edad, que sonreía adorablemente y que parecía estar absolutamente seguro en su mundo, que desprendía atractivo y que le producía infinidad de pensamientos eróticos, que no podía eludir hasta tocarse y tocarse cada mañana, cada tarde y cada noche, cuando estaba sola. Todo lo demás sobraba, no sentía la más mínima curiosidad de profundizar en su vida, de saber realmente más de él, eso podía quedar para otro momento posterior.

Y de esa forma la semana pasó rápido para Eva, sintiéndose azarosa y estimulada cuando compartía con los espejos de su casa la portentosa tarea de prepararse, para ir inigualable a aquella cena con mayúsculas.

* * * * * * * *

“¿Sabes como te tengo en la agenda de mi teléfono?”

Y el contestó sin pestañear: “Que fácil… Adán.”

Eva se quedó anonadada y sonriente.

 * * * * * * * *

Quedaron previamente en un bar de moda para tomar una copa y Eva se acercaba arrepentida de no haber quedado en su casa directamente, para que diablos, cuando se sentía cada vez mas excitada y con ninguna gana de prolegómenos y cenitas.

El ya estaba allí, enfundado en un impecable traje, como recién salido de trabajo, pero duchadito e impoluto,  la recibió con dos besos cariñosos, la invitación a un combinado de moda en aquel sitio, muchas sonrisas y las palabras justas para demostrar lo encantado que estaba de que por fin estuviesen juntos.

Eva se sintió segura, bien vestida para el momento, sin pasarse ni quedarse corta, halagada como sin estarlo y conectada a él con gran fuerza, sin poder contener el mirarle mucho a los ojos y tocarle el brazo y las manos.

En medio de una risa común, habiéndose quedado ambos mirándose el uno al otro un buen rato, con una de esas miradas profundas y reveladoras, él le dijo que era un buen momento de ir al baño. Eva solo tuvo un momento de duda o sorpresa y se fueron juntos.

Allí, uno de esos baños impecables de diseño, con una amplia zona compartida para los dos sexos y  luz atenuada, con la suerte de no haber nadie, él la abrazó y comenzó a besarla apasionadamente, respondiendo Eva del mismo modo; se acabaron encerrándose en uno de los baños, donde él fue recorriendo su cuerpo decididamente, sobándolo con mimo, hasta meter su mano debajo de la falda, apartar sus braguitas empapadas y acariciar todo su sexo, con la exactitud de un cirujano, con la suavidad de un modisto y con la lujuria de un sátiro. Sin saber con exactitud donde y como se habían metido sus dedos por ahí abajo, sin dejar de sentir sus besos profundos, Eva fue llenándose de placer rápidamente, hasta llegar  a un orgasmo intensísimo que le hizo suspirar con gran fuerza y le hizo perder el conocimiento unos fugitivos instantes.

Cuando se sintió con fuerzas, con destreza le desabrochó los pantalones y le hizo una felación muy rápida y fuerte, apretándole con la mano los testículos, hasta oír su gemido y sentir como su pegajoso fruto se estrellaba contra su paladar.

Al volver a reunirse junto a sus copas, con la ropa compuesta lo mejor posible, prácticamente se dijeron al unísono la misma frase, algo así como que era la mejor manera de tener una cena relajada y se sintieron doblemente satisfechos.

* * * * * * * *

“Me parece que tu vagina sería un lugar ideal para desaparecer.”

Y Eva le dijo: “Puede, pero algunas bolas chinas si que se han perdido ahí.”

 * * * * * * *

La cena, efectivamente, transcurrió tan relajada como eficazmente servida por unas camareritas orientales vestidas de negro impecable, aunque no muy entendidas en vino.

Acabaron marchándose, sin plantearse en momento alguno tomar una copa, al apartamento de Eva, por la sencilla razón de que quedaba mucho más cerca. Y allí se quedaron sin ropa tan rápidamente que no sabrían decir si había entrado con ella puesta o no.

El sexo fue intenso, prolongado, se diría que casi inacabable, aunque todo tiene un límite; por la habitación se desparramaron todos los juguetitos y cremas de Eva; por el saloncito se vaciaron las copas de un vodka ruso que Eva guardaba para una ocasión especialísima.

Parecía que aquella noche se habían desatado las pasiones y habían desaparecido todas las reglas que los humanos nos ponemos estúpidamente. Solo había dos cuerpos entregados el uno al otro y sin límites.

El hizo un despliegue inmenso de ganas, haciendo afición como podría decirse en términos deportivos, supliendo con pundonor sus limitaciones físicas que le colocaban en la bendita media nacional.

Eva, que ya era toda una experta en cuestiones de sexo, estuvo maravillada toda la noche, con un disfrute que podría decir casi completo, del máximo nivel, pero todavía pudo sentirse sorprendida en un par de ocasiones.

En una de ellas estaba sobre él, tendido horizontalmente en la cama, cuando creyó sentir que su pene era más grande que nunca, como algo enorme, mientras el le decía que se quedase quieta y lo apretase con su vagina, llegando a un orgasmo sorprendentemente largo y a una inundación proveniente de su vagina que era la primera vez le pasaba, aun cuando ya había leído lo que era la eyaculación femenina.

La otra fue la primera vez que le hizo sexo anal, sin necesitar lubricación pues bastaba la previa de su saliva y de su propia vagina, que esquivó toda sensación de dolor y el proporciono uno de los orgasmos mas intensos que recordaba de su vida.

 Y un brindis por aquí y un brindis por allá, todo eran momentos para felicitarse mutuamente, mirándose a los ojos con ese brillo especial que a veces creemos ver pero que es que simplemente queremos verlo…

* * * * * * * *

“Lo que siempre espero de un hombre para que sea perfecto, es que sea tan ocurrente con su lengua como incansable a la hora de darme placer, aparte de que debe saber hacerme mucho la pelota. Tu de momento vas bien en dos de las tres asignaturas.”

 “Ten mucho cuidado que hablas con un pene universitario y muy viajado.”

Sus risas y sus réplicas iban casi siempre juntas.

 * * * * * * *

Algo despertó a Eva. Un golpe muy fuerte y cercano.

Se había quedado transpuesta tras tantas emociones y excesos sexuales, su cuerpo había pedido un pequeño respiro.

Pero de repente tuvo un mal presentimiento, una especie de flash que ligaba el fuerte golpe escuchado, su ausencia y algunas palabras quede vez en cuanto soltó aquella noche.

Por eso Eva se levantó y fue hacia la puerta del baño que estaba cerrada, asió la manilla y con inquietud fue girándola poco a poco.

Ahí estaban: la banqueta en el suelo y el colgado de la lámpara del techo. Su cuello ahorcado con los cinturones de dos batas de seda previamente atados.

Ni siquiera se puso a razonar como aquella escuálida lámpara había resistido, sus ojos estaban clavados en su desnudez y en su pene completamente erguido, como a punto de estallar, en el que se podían ver con claridad las huellas de unos dientes y unas manchas de carmín…

Eva perdió totalmente la conciencia entonces.

* * * * * * *

“No se si será verdad esa especie de leyenda urbana de que cuando los hombres mueren súbitamente se empalman de modo tremendo, al menos dicen que con los ahorcados sucede así.”

“Ay, linda Eva, tendré que contarte un día alguna bonita historia, como una muy interesante sobre la tumba de un hombre joven, asesinado de un tiro, en uno de los más famosos cementerios de la capital parisina.”

* * * * * * *

Cuando volvió a la realidad, vio el techo de su cuarto, inconfundible con su color cáscara de huevo y sus dos estrellitas amarillas pegadas. Estaba empapada en un sudor frío que impregnaba desde su frente hasta sus tobillos. La luz de un nuevo día se filtraba tímidamente por alguna rendija.

 Con prudencia, aun mareada y recelosa de todo lo que tenía confusamente en la cabeza, intentó oír algo, pero no percibió mas que silencio. Intentó centrar sus recuerdos, pero fue inútil, de modo que alargó su mano derecha hacia el otro lado de la cama, tanteando  una presencia humana, pero solo detectó la huella recientemente  marcada de una persona, con su humedad, hundimiento y revoltura de sábanas…

 Creyó escuchar algo en el baño y sus alarmas mentales se dispararon, pues a borbotones le llegaban recuerdos estremecedores. Temblorosa y angustiada se acercó a la puerta del excusado, tomó la manilla, contuvo la respiración, se dio fuerzas y se puso a girarla poco a poco.

 ¿Sería posible que todo aquello que aun estaba en su mente fuese verdad y que acabase de nuevo tumbada en la cama víctima de un desmayo causado por la impresión? ¿Cómo iba a poder afrontar todo aquello realmente de ser cierto?

La manilla fue cediendo a la presión, para acabar dándole paso libre…

 Al fondo, tras la cortina de la ducha, una voz agradable, pero no muy agraciada para el canto, demostraba alegría y placer con ripios melódicos, bajo un chorro de la ducha que desprendía espeso vapor.

“DECIDIDAMENTE,  DEBIA SER MUY TARDE ANOCHE.”

Fue cuanto acertó a pensar Eva, en medio de una sensación de alivio inconmensurable.

“Los franceses  llaman al orgasmo la petite morte pero se ve que sin duda, aparte de encantadores, son un poco cursis…”

Y por ahí se fueron sus pensamientos de modo tonto y liviano…



FECHA: 07/10/2009
LEIDO: 2629 VECES
PUBLICADO POR MAEBA

[ VER PERFIL ]   [ VER SU WEB ]   [ CONTACTA ]
PORNO GRATIS Y SEXO AMATEUR A DIARIO
Mi madrastras es tambien lesbiana Trabajo perfecto para el culo de una madura Quiero ser monja Follando a una impresionante shemale Cariņo, entra dentro de mi culo Enculada por su esclavo sexual Pillada por su hija mientras se masturba Medico asiatico graba a sus pacientes Preparando una corrida interna La primera mujer que me come el coņo Follandose a una diosa morena Sexo duro en la libreria Cuero, tia buena y dos pollas para ella solita La secretaria y la puta del jefe
MAS WEBS AMIGAS
       
Sexo Amateur Sexo Gratis Amateur Sexo Amateur Sexo Gratis Porno
[Aviso legal]   [P. Privacidad]   [W3C XHTML]   [W3C CSS]   [Casting]   [Publicidad]   [Escribenos]
Web exclusiva para mayores de edad, abandona esta web si eres menor.
©  2012  Todos los derechos reservados - GenteAmateur.com