Gabriel es un chico encantador. Morenazo, alto, delgado, tiene unos ojazos de color verde mar increíbles (que me vuelven loca) carita "angelical" y excelente sentido del humor. Lo conocí en Madrid hace dos semanas y me quedó un muy buen sabor de boca por sus acercamientos, caricias, toques sensuales y, sobre todo, con la increíble metida de mano que me hizo en su cochazo mientras nos llevaba a dar un pequeño "tour" por las zonas mas cool de la ciudad.
Digo "nos" porque Joaquín también venía.
Como ya os he reseñado antes, me puso el conejito caldosísimo en el coche, no llevaba bragas porque hacía un calor insoportable y previsiblemente, no tendría que notarse. Sólo con el comienzo, Gabriel me propinó una buena sobada en las piernas y subiendo hasta mis tetas, estaba ya que me subía por las paredes. Lo palpé también a través del pantalón; su tremenda erección no podía disimularse.
Decidimos no eternizar la espera, llegando rápido a la habitación del hotel. Al poco de entrar se puso detrás mío, casi acorralándome contra la pared. Le dije
- Si quieres aprisonarme de verdad, toma mis esposas -comenté sacándolas de la maleta
El sonrió y me las puso, jugando muy poco rato. Duré muy poco depie porque quería quitarle toda la ropa y yo, con las esposas puestas no podía deshacerme de la mía. Le fui besando lentamente por su pecho bien torneado y moreno, el cual olía a colonia cara, escogida con buen gusto.
Se quedó en calzoncillos con el paquete bien empinado y apenas hice caso a mi otro acompañante. Gabriel me tumbó encima de la cama y me lamió completa antes de llegar a mi sexo, que desprendía gran cantidad de flujo desde antes de entrar por la puerta.
Esto de comer el coño debe ser un arte que pocos tienen y que, por fortuna, suelo encontrar con asiduidad jejeje. Indiscutiblemente este morenazo es uno de estos artistas privilegiados.
Su lengua juguetona ejerció pequeñas presiones en mi conejito abierto, luego lo saboreó bien haciendo circulitos y continuó su ritual haciendo no se qué meneítos con la boca. Perdí la noción de todo porque su lengua jugaba a cambiar de presión sobre mi botoncito hinchado y me derretí allí mismo estallando en un orgasmo de locura.
Alcancé hasta tirarle de los pelos, creo. Supo sacar mi lado embrutecido. Me aceleré mucho y empecé a comer pollas a pares. Sentía como una prolongación de mi orgasmo, introduciéndome en una espiral de lujuria.
Cogía una y otra con la boca, me sentía como una loba en celo a la que le podrían arrebatar su manjar más preciado. El mío es, entre otros, las pollas así de tiesas cerca de mi boca y, si son más de una mejor, más cachonda me pongo (vamos, esto no es ninguna novedad)
Intenté no desatender a mis chicos, mientras chupaba una, la otra la frotaba con fuerza y con la lubricación de mi babita, la mano se deslizaba con firmeza, intercambiando posiciones.
Me sentía súper guarrita, con ganas de hacer disfrutar a ambos a la vez y eso mismo hacía crecerme. Sinceramente, ambas estaban durísimas, lo que se traduce en una buena señal.
Cambiamos de posición, Joaquín tumbado en la cama bocarriba, yo a cuatro patas chupándosela y mi otro cómplice de pie dispuesto a metérmela. Lo sorprendente es que me la metió por el culito primero, vaya cabrón! La sentí súper dura ufff pero ya se lo que quería. Dejarme mi agujerito estrecho bien entrenado para dedicarme uno de los mayores placeres que puede sentir una mujer.
Me lo hizo con delicadeza y yo me sentía extraña, se que le había dado confianza pero ninguno de mis amantes, hasta ahora, me la ha llegado a meter por el culo. Tiene que haber bastante compenetración y este chico me demostró que estaba dispuesto a hacérmelo de forma muy placentera, especial.
Su rabo me percutía tranquilo, sin prisas pero lo notaba tremendamente duro y llegaba bien al fondo. Tuve que pedirle que no ahondara tanto porque el muy cabrón tenía una herramienta bastante larga ufff.
No me pareció tan larga ni molesta cuando tenía la polla de Quim en el coñito, sentándome encima de él y Gabriel metiéndola en mi ojete dilatado. Cómo se movía el chaval, se notaba su experiencia en estas prácticas y volví a centrarme en ese placer inmenso que me estaban proporcionando.
Me dio muy duro por mi culito, su cadera sabía como menearse a buen ritmo e inclinación para hacerme estremecer. Quedé jadeando como una perra al notarme llena por los dos sitios. Qué pasada!! Joaquín se corrió entregándome su leche en las tetas. aunque no se quedó satisfecho del todo.
Esta vez me senté encima de él para llevar un poco el dominio y madre mía, me cogió el clítoris con el dedo, masajeándolo mágicamente para volverme a correr, con ese pollón metido por el culo. Joder!! Además me puse de sudar como una campeona y el guarro de mi amigo me decía:
- Vaya conejo más hermoso, niña, aunque tu culo casi es más tragón ehhh
Le hice cambiar sitio y me dio caña en un montón de posturas. Primero él encima mío, luego de medio lado y al final subí las piernas para sentirla más adentro. Me llenó un montón esa criatura divina. Se movía dentro mía con una destreza inusual, esta vez por mi coñito que tenía ganas de probar.
Necesité un poco de ayuda extra con otra comida de coñito para seguir lubricando mejor. La cosa mejoró en cuanto hizo movimientos más lentos y rítmicos, intentando no acelerar para acoplar bien su gran rabo a mi coñito deseoso de poder acogerlo bien. Necesitaba un pequeño descanso porque habíamos perdido todos bastante agua por el roce de nuestros cuerpos.
Aún así no di tregua. Levanté la pelvis para que su vaivén fuera algo perfecto con el fin que él notara toda la humedad regenerada. Llegué a creer que Gabriel no se iba a correr nunca, tenía una fuerza innata. Debe ser por la cantidad de deporte que hace… quién sabe.
El caso es que después de estar un rato en la misma postura, me sugirió que se la chupara y que me la frotara bien por las tetas. Simultáneamente, Joaquín me cogió nuevamente empalmado, con ganas de culito hasta que empezó a embestirme.
Me encantó de que ambos se aprovecharan de mi en esta ocasión. Introduje todo lo que pude la polla de uno en la boca mientras que el colega “de toda la vida” conocía perfectamente la forma de conseguirme un nuevo orgasmo.
Por eso, cuando sentí el dedo de Joaquín sobre mi botoncito hinchado a la vez de que empujaba hacia mi agujerito de atrás, me vino otra corrida bastante fuerte que me hizo temblar. Obtuve varios espasmos aunque pronto volví a mi cometido.
Agarré la polla fuerte a ese madrileño y le hice jugar entre mi boca, mano, tetas, pezones… poniéndole cara de guarrona para poner a prueba su “resistencia” De repente sonó música para mis oídos
- Nena, ¿dónde quieres que me corra?
- Donde más te apetezca a ti, guapo.
- En la cara, sí, venga
Dicho y hecho, le lubriqué bien la herramienta para que todo estuviera resbaloso. Le hice un poquito una cubana hasta que perdió un poco la humedad, con lo que me la volví a introducir en la boca para darle un gran repaso con mi lengua.
Me aseguró que podía correrse cuando quería y yo luché contra esa “advertencia” haciendo que soltara su leche por toda mi cara con ayuda de mi mano, un poco cansada de presionar tanto rato.
Caímos rendidos los tres y lamentando no haber obtenido pruebas de esa increíble velada.
Gabriel, bombón, ¿te atreverás a repetir? Y lo más importante, ¿te dejarás filmar? Jajajaja, espero tu respuesta en la página del diario o en mi correíllo que ya sabes.