Este es un sueño que tuve anoche. La protagonista era como no nuestra deseada Maeba... En mi sueño no era más que una adolescente de 16 años que vivía con sus padres.
Un fin de semana sus padres tuvieron que viajar a Barcelona para asistir al funeral de un pariente y ella se quedó sola en casa desde el viernes por la tarde hasta el lunes por la mañana.
La verdad es que hacía muchísimo tiempo que no disfrutaba de la tranquilidad y placer de estar sola en casa. Lo primero que hizo cuando se fueron sus padres fue darse una ducha, mejor dicho un baño porque llenó la bañera de agua y estuvo más de una hora allí, tumbada, escuchando música y fumando cigarros.
Por suerte no tenía que estudiar, ya que el curso había acabado. Al salir del baño se vistió y decidió salir para alquilar alguna película y comprar algo de bebida y chucherías. Antes que nada telefoneó a una amiga (Eva) por si quería hacerle compañía, sin embargo nadie cogió el teléfono. Probablemente estaría con su novio así que no insistió mucho...
Paró en un supermercado y se dejó cerca de 30 euros entre bebidas, y chuches... tenía claro que no podía faltar de nada porque una vez entrara en casa no iba a salir hasta el lunes. Después se dirigió al videoclub.
Había bastantes películas disponibles así que aprovechó y alquiló 4. Allí casualmente me encontraba yo con mi buen amigo José. Somos amigos de Luís, el novio de Eva, y aunque no teníamos mucha confianza, habíamos hablado con Maeba en alguna ocasión.
Ambos le saludamos y estuvimos conversando durante unos cinco minutos, nosotros teníamos planeado quedarnos bebiendo en casa de otro amigo, Alfonso, al que Maeba no conocía pero que vivía muy cerca de su casa.
Tras estar un rato hablando, Maeba se dirigió de nuevo a casa y nada mas llegar se puso cómoda. Hacía mucho calor así que se quedó en bragas y sujetador, preparó la cena y luego se puso un pelotazo y se tumbó a ver una de las pelis.
Al cabo de unos minutos de empezada la película, sonó el teléfono y nuestra chica se levantó a contestar:
- ¿Si?, ¿quién es?.
- ¡Hola Maeba, soy yo! Nos hemos visto antes en el videoclub, soy uno de los amigos de Luís el novio de Eva...
- ¡vaya susto me has dado!, estaba viendo una película de miedo y cuando ha sonado el teléfono por poco me da un infarto. ¿Qué tal lo estáis pasando?
- Oye Maeba, resulta que nos hemos quedado sin tabaco y no podemos ir a comprar porque no tenemos ni un duro, y como antes te vimos y nos dijiste que ibas a estar sola pues nos hemos acordado de que podríamos llamarte aunque fuese algo tarde. ¿Podrías darnos unos cuantos cigarrillos o dejarnos dinero y mañana te lo devolvemos?.
Nos dijo que por supuesto, que había comprado dos paquetes y que sin problema nos podía dar uno. Yo le contesté que de puta madre y le pregunté si subía yo a su casa o si bajaba ella, a lo que me contestó que subiera porque le daba bastante pereza tener que vestirse de nuevo y bajar así que quedamos en que yo llamaría al portero automático y subiría.
Rápidamente Maeba fué a su habitación y se puso una camiseta y un pantalón de chándal. A los pocos minutos toqué el portero y ella me abrió. No iba solo sino con mi amigo José. Nos abrió la puerta y nos dijo que entrasemos, la verdad es que después del miedo que había pasado con la peli tenía ganas de estar acompañada. Nos preguntó si queriamos quedarnos un rato tomando unos cubatas con ella a lo que obviamente le dijimos que si.
Nos sentamos en uno de los sofás y Maeba se sentó en otro. Estabamos todos bastante divertidos y Maeba no paraba de reírse con las cosas que le contabamos. En un momento dado saqué un trozo de hachís y le pedí permiso a Maeba para hacerme un porro, me dijo que aunque ella no fumaba podía hacérmelo si quería. Mientras tanto se fue de nuevo a la cocina a por más bebida y servió un pelotazo más para cada uno.
Iba bastante contentilla y cuando lleguó de nuevo al salón se animó y me pidió que le pasara el canuto. Nosotros seguíamos sin parar de hablar pero se nos hacía tarde y le comentamos a Maeba que en breve nos teniamos que ir porque estaba el otro chaval esperándonos.
Nos pidió que nos quedasemos un rato más porque se lo estaba pasando bastante bien, y me pareció que empezaba a fijarse en mí así que no podíamos decirla que no...
La situación bastante rara, o sea estabamos en casa los tres, sin apenas conocernos y la verdad, y os confieso que empezaron a rondarme por la cabeza pensamientos bastante obscenos. Maeba estaba contentilla y había perdido la vergüenza y aprovechaba los momentos de risa para acercarse un poco más a mí y hubo un momento incluso que posó su mano en mi pierna izquierda mientras seguía escuchando lo que yo le contaba.
Al cabo de un rato hice un movimiento de piernas para cruzarlas y su mano rozó mis partes, la verdad es que tuvo que sentir a la perfección mi paquete. En una situación normal me hubiera puesto colorado pero como estaba yo también contentillo no me importó e incluso me acerqué más a ella de tal forma que su mano estaviera cada vez más cerca de mi bulto, de tal forma que con otro movimiento pudiera sentir de nuevo mi paquete contra su mano.
Creo que Maeba comenzaba a ponerse cachonda, cada vez tenía más calor y nos dijo que le disculparamos que iba un momento a su cuarto para cambiarse de ropa y ponerse algo más fresco. Nosotros le pedimos permiso para quitarnos la parte de arriba y ella nos dijo que era normal, que hacía mucho calor y que podíamos quitar la camiseta si queríamos.
Fui a su habitación y se quedó unos momentos parada pensando en que podía ponerse. Mirando en su armario se fijó en un bikini que tenía y, la verdad, tenía muchísimo calor y no había nada malo en que dos chicos le vieramos así...
Total que salío al salón con el bikini puesto y nosotros ya estabamos sin camiseta. Cuando apareció Maeba la verdad es que intentamos disimular pero no podíamos parar de mirarle las tetas y el culo.
Estabamos sentados en un sofá de tres plazas y esta vez Maeba se atrevió a sentarse allí con nosotros en vez de hacerlo en el otro sofá como antes. Le dejamos sitio entre los dos y ella se sentó a la vez que encendía un cigarro.
Cada vez que ella hablaba con uno de nosotros el otro aprovechaba para fijarse en sus tetas, y en su cuerpo sin ningún disimulo. Empecé a intimar con ella y yo le miré a los ojos intentando insinuarme.
Pasó un rato y seguíamos igual hasta que, por fin, me decidí y me atrevía a besarla. Fue un beso en los labios que duró poco pero me gustó. Progresivamente nos fuimos acercando más y ella puso su pierna izquierda sobre la mía y me agarró la mano. Yo le cogí de la nuca y le volví a besar pero esta vez no fue un pequeño beso sino un morreo que duró más de un minuto.
Al estar Maeba inclinada hacia mí, la parte de abajo del bikini se le empezó a meter por la raja del culo. José se dio cuenta de ello y clavó su mirada en su trasero. Ella paró de besarme y se incorporó para con ponerse el bikini bien. Mientras lo hacía ella era consciente de como la mirabamos.
Al cabo de unos minutos José se levantó y se dirigió al servicio. Yo aproveché y empecé a besarla y a meterle mano desenfrenadamente. Maeba se relajó y me dejó que le metiese mano todo lo que quisiera. De repente, y sin sacar mi lengua de su boca, comencé a tocarle las tetas por encima del bikini. Ella empezaba a excitarse mucho y sin reparo acercó su mano a mi paquete y comencó a acariciarme. Estaba excitadísima y se sentía super puta, la primera noche que se quedaba sola en casa había metido a dos tíos allí y estaba enrollándose con uno de ellos y dejando que le tocara las tetas y tocándole ella el paquete.
Yo no podía más de la excitación y le saqué un pecho y comencé a tocárselo, justo en el momento en el que José volvía de nuevo y se sentaba. Sin embargo no nos importó y seguimos con lo nuestro. José no decía nada, pero seguro que estaba flipando viéndo como le sobaba a Maeba y como me acariciaba ella a mí.
A continuación le saqué la otra teta y acerqué mi boca. Comencé a chupárselas, a la vez que le apartaba la parte de abajo del bikini hacia un lado y comenzaba a acariciar su sexo.
En esto Maeba miró a la derecha y allí estaba José haciéndose una paja... eso le puso como una locomotora y sin pensarlo dos veces me sacó la polla y empezó a pajearme. Era fantástico sentir mi polla en su mano, estaba dura y enorme y a ella parecía encantarle.
Pasaron unos minutos y me levanté y me puso sentado encima de ella quedando mi polla sobre su vientre. Empezamos a morrearnos y yo le sobaba las tetas. Después me eché para delante y agarrándome con las manos al respaldo del sofá le puse la polla en los labios y ella comenzó a chupármela.
De pronto José se acercó hasta Maeba y comenzó a tocarle la pierna derecha... se había puesto tan cachondo que empezó a meterle mano a la vez que se pajeaba viendo como ella me la comía.
Se abrió bien de piernas y José se agachó y comenzó a chuparle el coño. A la vez ella no paraba de comérmela y a veces se la sacaba de la boca para chuparme también los huevos.
Maeba parecía disfrutar de la comida de coño que le estaba brindando mi colega José. De vez en cuando también le lamá el ano mientras con una mano le masajeaba el clítoris sin parar.
Yo no aguantaba más, necesitaba metersela a Maeba, así que la saqué de su boca y le dije que por qué no nos íbamos los tres a una cama para estar más cómodos y follar durante toda la noche. A ella le pareció genial y nos fuimos a la habitación de sus padres. Le tumbamos boca arriba en la cama de matrimonio y empezamos a meterle mano como salidos y refregando nuestras pollas por todo su cuerpo.
Acto seguido José puso su polla a la altura de la boca de Maeba y le dijo que se la mamase. Maeba obedeció sin rechistar y yo empecé a metersela en el coño.
Empecé a follarmela como nunca lo había hecho antes, el cuerpo de esta chica era genial y la situación era tremendamente excitante. José seguía con la polla en su boca y con sus manos le acariciaba y a la vez no paraba de decirle lo buena que estaba y que nunca se la habían chupado tan bien.
Maeba ya se había corrido dos veces y estaba a punto de hacerlo de nuevo. Le saqué mi polla del coño y José ocupó mi lugar. Me acerqué y le besé en los labios, luego me quedé de pié masturbándome viendo como José se la follaba. Al cabo de unos minutos José la sacó y se colocó sobre sus tetas, Maeba se la cogió con la mano y se puso a pajearlo. José estaba a punto de correrse.
Maeba aceleró el ritmo con su mano y dirigió la polla hacia sus tetas para que José se corriese encima. Yo no podía parar de mirarlos y estaba casi a punto también de correrme.
Por fin José se corrió en sus tetas, era muy excitante ver su leche caliente cayendo sobre las tetas de Maeba hasta dejarlas empapadas por completo.... realmente fabuloso. Yo no lo pude resistir, me acerqué y comencé a masturbarme muy rápido sobre sus tetas hasta correrme también y soltar todo mi esperma, aunque algunos de los chorretones cayeron en su cara y ella con la calentura que tenía pasó su lengua para recoger la leche...
Estuvimos un buen rato descansando pero los tres teníamos más ganas de marcha y de repente ella sin decirle palabra agarró nuestras pollas y empezó a pajearnos. De vez en cuando acercaba su boca y nos la chupaba a uno y después al otro. Nosotros por supuesto no parabamos de sobarla y le acariciabamos un pecho cada uno.
Después le pusimos a cuatro patas y José se puso debajo de Maeba y comenzó a follarsela, a la vez que le lamía las tetas. Yo me coloqué detrás y comencé a comerme el culo.
Al rato, saqué la lengua de su ano y puse la polla en el mismo lugar, y poco a poco empecé a intentar metérsela por ahí. Estaba tan cachonda que era mayor el placer que sentía que el dolor... La teníamos llena por todos sus agujeros, José estaba follándola por el coño y chupándole las tetas y yo estaba follandome su estrecho culito. Maeba parecía tan excitada que parecía que se iba a desmayar del placer.
Al rato cambiamos de nuevo de postura, ella seguía a cuatro patas pero ahora yo se la metía por la boca y José le follaba por el culo. Mientras le daba por detrás, también se dedicó a darle cachetes en el culo, cada vez con más fuerza, y a ella parecía encantarle e incluso sacó mi polla de la boca para poder decirle a José que le azotase más fuerte.
Cuando José no pudo más me la sacó del culo y se corrió sobre su espalda y su culo.
Yo le avisé a Maeba de que me iba a correr y ella no me dejó sacar mi polla de su boca, quería saborear toda mi leche y tragársela. Cerré los ojos y me corrí, parte del semen se lo tragó y parte lo expulsó dejándolo caér sobre sus labios mientras me miraba fijamente a los ojos.
Luego fuímos al baño y nos duchamos los tres juntos. Le enjabonamos el cuerpo y también le metíamos mano y no parabamos de besarla por todos los sitios. De nuevo teníamos la polla durísima, era increíble.
Cogimos sus tetas y cada uno nos metimos un pezón en la boca y le tocabamos el culo y el coño sin parar.... Ella cogió nuestras pollas, empezó a meneárnoslas y nosotros cada vez le metíamos mano con más ganas. Maeba se agachó y comenzó a chuparnos las pollas, parecía una auténtica viciosa, había veces que incluso se las ponía las dos en la boca e intentaba comerselas a la vez.
Le pedí que parara y que nos salieramos de la ducha, quería que se sentase en la taza del water y que se hiciera una paja a la vez que nosotros nos la meneabamos y nos corríamos encima suyo. A ella le pareció estupendo y lo hizo inmediatamente. Se sentó, abrió las piernas y se metió dos dedos todo lo que pudo, sin dejar de mirarnos gimiendo de placer.
Yo fuí el primero que se corrió, estaba tan excitado que no pude aguantar mucho y eché todo mi semen dentro de su boca... luego le dí un morreo y me encantó sentir mi leche en nuestras bocas mientras nos besábamos ya que aún no se la habia tragado del todo.
A José todavía le quedaban fuerzas y antes de correrse se la metió en el coño y la folló durante breves minutos, luego la sacó y eyaculó sobre su ombligo y sus muslos.
Estabamos los tres agotados y nos fuimos de nuevo a la habitación de sus padres para tumbarnos un rato en la cama. José se quedó dormido. Mientras, yoy Maeba estuvimos conversando y le dije que ella me gustaba mucho. A ella yo también le gustaba y quedamos para vernos al día siguiente.
De repente sonó el despertador y me desperté, empapado por mi propio semen... Cuantas veces es mejor la ficción que la realidad...