Esta historia sucedió hace unos años durante un verano que pasé con mis tíos en Salamanca, había asistido con mi familia a una boda y mis tíos sugirieron que pasara el verano con ellos y con mis primas, Leticia y Cristina.
Yo tenía 18 años, y mis primas eran más o menos de mi edad, Leticia era la mayor tenía 19 años, mediría un metro setenta, tenía un buen cuerpo para su edad con unas tetas muy bonitas y un culo generoso pero apetecible, tenía el pelo claro y los ojos marrones. Cristina tenía 18 años y un culo redondito que me volvía loco, su pelo era castaño y sus ojos marrones. Mis dos primas me caían bien pero me llevaba mejor con Cristina, la verdad que me gustaba un poco, tenía una cara angelical.
Mi tío estaba bastante chapado a la antigua y controlaba bastante a mis primas, de hecho Leticia con 18 años nunca había estado con un chico. Mi tía era algo más permisiva, pero también estaba en cierta medida sometida a la disciplina de mi tío. Este verano descubrí que mi tío era algo más que estricto a la hora de educar a sus hijas. Llegué un viernes a Salamanca, mi tío fue a recogerme al aeropuerto, llegamos a su casa sobre las dos, comimos algo y mi tío se acostó, mi tía y yo estuvimos esperando hasta las cuatro a que llegaran mis primas del colegio, era el último día de clase y se retrasaron un poco.
Cuando llegaron las saludé, pero noté a Cristina algo nerviosa, pero no le di importancia. Tras un rato charlando mi tío entró en el salón, hablamos un rato hasta que mi tío le pidió las notas a mis primas, primero se las dio Leticia, había aprobado todo con muy buenas notas, mi tío la felicitó y le dio unos 100 euros como regalo. Después llegó el turno de Cristina, nada más coger el papel a mi tío se le cambió el gesto, había suspendido matemáticas, mi tío se enfadó mucho y mandó a mi prima a su habitación, le dijo que se prepara para después de cenar. Pensé que después de la cena le daría una buena charla y la castigaría sin salir.
Pasamos toda la tarde en el salón hablando de varias cosas con Leticia y mi tía, a las ocho más o menos mi tía se puso a preparar la cena, y a las nueve llamó a mi tío y a Cristina para que fueran a cenar, me sorprendió que Cristina estuviera todavía con el uniforme del colegio, que consistía en una falda escocesa azul, un polo blanco y medias también blancas. Cuando acabamos de cenar mi tío le dijo a Cristina que fuera a buscar la vara, ella me miró para que mi tío se diera cuenta de mi presencia, pero pareció no importarle y le volvió a repetir la orden. Mientras Cristina traía la vara, mi tío me explicó que iba le iba a dar unos azotes como castigo, y que si no me importaba me quedara para verlo, ya que eso haría que mi prima sintiera más vergüenza y aprendiera la lección. Me mostré un poco reacio, pero por dentro me apetecía ver cómo le calentaban el culito a Cristina, así que accedí a la propuesta de mi tío.
Cuando llegó Cristina mi tío colocó una silla en el centro del salón, mi prima se inclinó sobre ella tocando con la cabeza el asiento, Mi tío cogió la vara y le dijo a mi prima: ya sabes lo que tienes que hacer…Empezó a darle golpes sobre la falda, tras cada golpe mi prima decía:
- Gracias papá, el siguiente por favor.
Mi tío le dio unos doce golpes tras lo cual le dijo a mi prima que se levantara la falda, mi prima permaneció inmóvil, mi tío empezó a contar: uno, dos, tr… Antes de que terminara ya se había levantado la faldita, empezó a llorar. La visión de sus blancas braguitas empezó a excitarme, tuve que colocarme un cojín encima para disimular mi estado. Eran unas braguitas sencillas completamente blancas y con puntillitas en los bordes.
Mi tío siguió dándole varazos, y mi prima seguía agradeciendo cada uno de ellos, tras unos veinte golpes, mi tío le ordenó bajarse las braguitas, esta vez mi prima también se quedó quieta, mi tío empezó a contar otra vez, pero llegó a tres y mi prima seguía inmóvil, le pegó un varazo con mucha fuerza y le repitió la orden. Mi prima entre lloros, le pidió por favor que se las dejara puestas, que estaba yo allí y le daba mucha vergüenza. Pero mi tío no tuvo piedad, le ordenó levantarse y darse la vuelta, mi prima obedeció pensando que se iba a apiadar de ella, pero le pegó un sonoro bofetón y le volvió a decir que se bajara las bragas. Esta vez mi prima obedeció, se las bajó hasta las rodillas y volvió a colocarse en la silla.
Mi tío se acercó, le levantó la falda y le dijo que le iba a dar 30 varazos más por el suspenso y 10 más por su rebeldía. Esta vez mi prima tenía que contarlos y dar las gracias, empezaron los golpes: Uno, gracias papá, dos gracias papá. No podía quitar la vista de su culo, era precioso, mejor de lo que me había imaginado. Cristina cada vez lloraba más y no paraba de pedir perdón y prometer que sería la niña más buena del mundo.
Finalmente mi tío terminó de darle golpes, y le ordenó que se arrodillara sobre la silla, con la fada recogida y las manos en la cabeza, debía estar en esa posición durante 3 horas como parte del castigo. Mi tío se sentó en el sofá y puso una película, empezamos a ver la tele como si ella no existiera, sin embargo estaba allí sobre la silla con su culito enrojecido por el castigo. Tras unas 3 horas mi tío dijo que era hora de acostarse, mi prima se levantó y nos dio las buenas noches a todos, con las braguitas en las rodillas todavía y se fue a su cuarto rápidamente. Los demás nos fuimos a acostar, pero el castigo continuaría al día siguiente…
Me desperté a la mañana siguiente pensando en lo que había ocurrido la noche anterior, durante la noche me había imaginado a mi mismo azotando el culito de Cristina con aquella vara. Cuando llegué a la cocina para desayunar me encontré a Leticia sentada tomando unas tostadas y a Cristina de pie con una especie de uniforme de criada, pero no de esos sexys, más bien era el típico de las asistentas de oficinas. Me senté a la mesa y enseguida Cristina se acerco y me dijo:
- ¿Que desea desayunar el señor?
En un primer momento no reaccioné, pensé que se trataba de una broma, pero Leticia me explicó que era parte del castigo, Cristina sería nuestra criada durante una semana, para que se diera cuenta de lo que le pasaría si no estudiaba. Para no hacer más rara la situación le pedí un café y tostadas, mi prima se puso manos a la obra.
Mientras las preparaba Leticia me contó que mi tío solía castigarlas a trabajar de criadas, sobre todo cuando suspendían, y que ella iba a aprovechar para torturar un poco a Cristina, ya que cuando le había tocado ella ser la criada, Cristina se había pasado un poco. Mientras hablábamos llegó Cristina con mi desayuno:
-Aquí tiene Señor, espero que esté a su gusto.
Me sentía algo incómodo con la situación, le dije a mi prima que no tenía que ser mi criada y menos durante la mañana ya que mis tíos no estaban en casa. Pero me dijo que tenía que hacerlo, que si no Leticia se chivaría y sería mucho peor. Mientras desayunaba Cristina permanecía en pie frente a mí, hasta que escuchamos la voz de Leticia:
- Cristinaaaa, ven enseguida a mi habitación.
Cuando llego pude escuchar la conversación:
- Leticia: Cristina quiero que recojas toda mi habitación y limpies todo, ¿de acuerdo? - Cristina: Si señora como usted ordene. - Leticia: Y date prisa que después quiero que me des un masaje en los pies. - Cristina: Si, señora.
Leticia llegó a la cocina, y le recriminé su actitud, le dije que se estaba pasando un poco con la pobre Cristina, pero ella me dijo que se lo merecía, que peores se las había hecho su hermana. En estas llamó mi tío, quería hablar conmigo, me dijo que había surgido un problema en Madrid y que tenía que ir con mi tía a resolver unos asuntos, no me dio muchos detalles, pero me pidió que cuidara de mis primas, y le aplicara a Cristina el castigo de ese día.
No me lo podía creer, me estaba pidiendo que le azotara el culo a mi prima como él había hecho la noche anterior. Disimulé diciendo que me resultaba algo incómodo pero tras insistir un poco acepté, mi tío me pidió que lo grabara con una videocámara para poder supervisar el castigo, él sabía que me llevaba bien con Cristina y que tal vez no fuera todo lo duro que debía. Colgué el teléfono y llamé a mis primas, les conté la conversación que había tenido con su padre, A Leticia no le importo, pero la cara de Cristina se puso blanca, saber que su primo le iba a castigar con la vara debió ser un shock para ella.
Me acosté un rato a ver la tele, mientras Cristina limpiaba el cuarto de mi prima. Mi otra prima me dijo que se iba a dar una ducha y que tardaría un rato. Tras una hora más o menos Leticia salió del baño y se sentó conmigo en el sofá, llevaba solo una camiseta y un pantaloncito corto por el que se transparentaban un poco sus braguitas. Vimos un rato la tele hasta que llamó a Cristina:
- Leticia: Cristinaaaaaaa, ven ahora mismo. - Cristina: ¿Quería algo la señora? - Leticia: Si, es hora de mi masaje de pies, ponte de rodillas y empieza. - Cristina: Si señora.
Cristina se arrodilló delante de mi prima y empezó a masajearle los pies, mi prima hacía como si no estuviera y hablaba conmigo de sus planes para esa tarde. Al rato Leticia le ordenó parar, y me preguntó si también quería un masaje, le dije que no porque no quería pasarme con mi prima, pero ella insistió, y le dijo a Cristiana: ¿Verdad que no te importa?, a lo que ella contestó: Claro que no señora. Cristina se arrodilló delante de mi, al colocarse pude ver sus braguitas, eran las mismas que llevaba durante el castigo, la verdad que no tenían nada especial pero me resultaban muy excitantes.
Empezó a darme el masaje de pies, lo hacía bastante bien, me relajó bastante la verdad, estuvo una media hora con mis pies hasta que Leticia le ordenó que se pusiera a preparar la comida, nosotros seguimos viendo la tele. Al rato mi prima nos llamó:
- Señores la comida está en la mesa.
Nos levantamos y fuimos a la cocina, todo estaba preparado, nos sentamos y Cristina empezó a servirnos la comida. Le pregunté que si ella no iba a comer, antes de que pudiera contestarme Leticia interrumpió:
- Las criadas comen después de los señores dijo.
Cuando acabamos de comer, Cristina cogió lo que había sobrado y se puso a comer, cuando terminó limpió todo y vino al salón. Nada más entrar Leticia le ordenó ponerse en posición “de espera”, que consistía en quedarse completamente firme con las manos en la cabeza. Me explicó que era hora de su castigo y me dijo que lo normal es que le diera unos 30 varazos a “culo visto”, es decir sin bragas.
Estaba nervioso por la situación pero lo hice como si fuera algo normal, coloqué la cámara y la silla en el medio de salón. Cuando todo estaba listo ordené a Cristina que se colocara en posición, como me daba un poco de vergüenza le dije a Leticia que fuera ella la que le levantara el uniforme y le bajara las braguitas, mi prima empezó a llorar antes de darle un solo golpe. Empecé con el primer varazo, tras el cual mi prima dijo: Uno, gracias Señor, pero Leticia me interrumpió y me dijo que debía darle más fuerte, que mi tío vería el video y que si no eran lo bastante fuertes le aplicaría él el castigo de nuevo, por lo que era mejor que se le pegara más fuerte. Le di el segundo varazo, mi prima lo agradeció. Miré a Leticia y asintió confirmándome que la fuerza era la correcta. Le fui dando varazos hasta llegar a treinta, mi prima agradeció cada uno de ellos.
Cuando terminé Leticia le ordenó colocarse en posición de: “exhibición” que consistía en arrodillarse sobre la silla con el uniforme recogido y las braguitas bajadas para que pudieran verse los efectos del castigo. La cámara siguió grabando para comprobar que cumplía todo el castigo. Leticia me dijo que iba a preparase para salir con unas amigas, mientras yo me quedé esperando en el salón con la tele puesta, pero mi mirada estaba fija en el hermoso culo de Cristina. Antes de salir mi prima me dijo que Cristina debería estar en esa posición toda la tarde, yo asentí, le dije que la vigilaría. También le recordé que debía estar de vuelta antes de la nueve que era la hora que me había dicho mi tío.
Al cabo de un rato a la cámara se le acabó la batería, ya habían pasado varias horas por lo que pensé que mi tío ya estaría satisfecho, le dije a mi prima que podía levantarse, que ya no había cámara, pero ella me dijo que no, que si venia Leticia y la veía fuera de la silla se chivaría y el castigo sería mucho peor. Intente convencerla pero no quiso arriesgarse.
Cogí la cámara y le dije a mi prima que iba a cargarla para el siguiente castigo, me la llevé al cuarto del ordenador, y aprovechando que mi prima estaba en el salón aproveché para sacar una copia del video, me excitó mucho calentarle el culo a Cristina y quería tener el video para verlo más veces. Volví al salón y me puse a ver una película hasta la hora de la cena, la verdad que casi no vi la película porque el culo de mi prima me parecía mucho más interesante. Leticia llegó sobre las ocho, una hora antes del límite. Nada más entrar ordenó a Cristina preparar la cena, mi prima se levantó de la silla aliviada, después de estar toda la tarde sin moverse.
Leticia me estuvo contando lo que había hecho con sus amigas, la verdad que eran bastante aburridas, solo paseaban y miraban a los chicos. Al rato llegó Cristina y nos indico que la cena estaba lista, fue igual que la comida, con mi prima sirviéndonos como una chacha. Tras la cena mi prima ordenó a Cristina ducharse antes del castigo de la noche. Entonces se me ocurrió una idea, colocar la videocámara para grabar a mi prima desnuda, había pasado la tarde deleitándome con su culo pero quería ver todo su cuerpo, especialmente sus tetas que apuntaban muy buenas maneras tras el uniforme de criada. Le dije a mi prima que esperara, que tenía que utilizar el baño, Leticia aprovechó para que Cristina le diera otro masaje de pies.
Entré en el baño y coloqué la cámara oculta bajo unas toallas sucias, podía grabar todo el baño desde esa posición, salí y le dije a Cristina que ya podía entrar. Mientras Cristina se duchaba Leticia y yo estuvimos hablando sobre los castigos que les imponía su padre, me contó que una vez le pilló un tanga entre su ropa interior y la obligó a ir sin bragas durante todo un mes, le dijo que los tangas eran para guarras y que debía ir sin ropa interior para darse cuenta de lo que es ir enseñándolo todo.
Tras una media hora salió mi prima, llegó al salón vestida con su uniforme, mi prima le ordenó ponerse en posición de espera. Les dije que iba a por la cámara que fueran preparándolo todo, cogí la cámara del baño y la coloqué en el salón para grabar el castigo. Le ordené a mi prima colocarse sobre la silla, esta vez fui yo quien le levantó el uniforme y le bajo las braguitas, aproveché para acariciarle el culo. Empecé con el castigo, le estaba cogiendo el gusto a azotar a mi prima, y cada vez que decía:
- Gracias Señor, me excitaba aun más.
Tras 30 varazos di por concluido el castigo, mi prima nos dio las buenas noches y fue a acostarse. Leticia le ordenó que se acostara con el uniforme y sin subirse las braguitas. Me dijo que era parte del castigo. Estaba deseando ver el video, así que yo también le di las buenas noches a Leticia y me fui a mi cuarto con la cámara. Puse el video de la ducha, empezaba con mi prima quitándose el uniforme, primero se quitó las braguitas, la visión de su coñito me excitó muchísimo, lo llevaba arreglado con muy poco pelo. Después llegó el momento más esperado, se quitó el sujetador y pude contemplar sus hermosas tetas, eran redonditas y no muy grandes, pero para mí eran preciosas. El video continuó con mi prima en la ducha pero al rato ocurrió algo inesperado, mi prima salió de la ducha y empezó a tocarse el coñito, se acariciaba lentamente y soltaba algún jadeo, estaba claro que se estaba masturbando. Seguí viendo el video, tras masturbarse volvió a la ducha y terminó de lavarse, se vistió y fue al salón para el castigo.
Rápidamente cogí la cámara e hice una copia del video, lo borré de la cámara y me acosté pensando en cómo mi prima se masturbaba. Estuve dándole vueltas casi toda la noche, y finalmente me decidí, iba a utilizar el video para chantajear a Cristina y convertirla en mi esclava, me serviría no sólo como criada sino como putita.
Me levanté por la mañana y fui a desayunar, me encontré a Leticia ya vestida, me dijo que se iba de compras con unas amigas y que estaría fuera toda la mañana, me senté y le pedí a cristina unos cereales con leche. Enseguida señor contestó. Mientras desayunaba llamó mi tío, me estuvo preguntando por el comportamiento de mis primas, le dije que todo iba bien y que Cristina estaba cumpliendo con su castigo. Mis explicaciones convencieron a mi tío, que además me dijo que seguramente deberían quedarse toda la semana fuera, ya que se les estaban complicando los asuntos que habían ido a resolver. La verdad que todo se me ponía de cara para poder someter a mi primita.
Cuando terminé de desayunar le dije a mi prima que recogiera todo y viniera a mi cuarto cuando terminara. Preparé el video para enseñárselo a mi prima, nada más entrar le dije que se pusiera en posición de espera, obedeció rin rechistar. Le dije que quería que viera una parte del video que me parecía un poco extraña, mi prima asintió y empecé a ponerle el video. Nada más verse en la ducha reaccionó y empezó a insultarme, me dijo que era un asqueroso y que como me atrevía a grabarla desnuda. Me levanté y le di una bofetada, le dije que se callara y siguiera mirando el video, mi prima contrariada se calló y seguimos viendo el video.
Tras unos minutos llegó la parte en la que empezaba a masturbarse, su cara se volvió blanca, paré el video y le dije que le iba a enseñar el video a su padre y que ya se imaginaba cual sería el castigo. Seguramente la enviarían a algún internado en el extranjero. Mi prima intentó defenderse y me dijo que no me atrevería, que si se lo enseñaba mi tío también descubriría que la había grabado en la ducha. Tenía razón, pero le expliqué que lo peor que podía pasarme es que mi tío se lo contara a mis padres y estos me echaran una bronca, pero que ella tenía mucho más que perder, seguramente la enviaran a un internado en el que sería castigada a diario. Mi prima se arrodilló ante mí y me dijo que por favor que no se lo enseñara, que haría cualquier cosa que le pidiera, lo que fuera. La tenía justo donde quería, así que le lancé mi proposición.
- No le enseñaré este video a nadie, pero te convertirás en mi esclava personal y me obedecerás en todo lo que te mande. Le dije.
Mi prima dudó unos minutos pero finalmente aceptó, no le quedaba otra, por mucho que me pasara con ella, siempre sería mejor que un internado con férrea disciplina. Le dije que quería que me firmara un documento con las condiciones, mi prima aceptó sin dudarlo, le ordené que se pusiera cara a la pared, con el uniforme levantado, mientras preparaba el documento. Obedeció al instante. Empecé a redactar nuestro acuerdo mientras gozaba de sus hermosas nalgas. El acuerdo que redacte incluía varias cláusulas, que me permitiría tener un domino absoluto sobre Cristina. Cuando terminé le ordené que lo leyera y lo firmara, dudó un poco pero firmó rápidamente. Guardé el documento en mi bolsillo y me dispuse a darle la primera orden a mi esclava:
- Desnúdate completamente y colócate en posición de espera.
Cristina empezó a quitarse la ropa, primer el uniforme, luego el sujetador, pero se quedó parada cuando llegó el turno de las braguitas. Le dije:
- ¿A que estás esperando, quieres que te las quite yo?
Enseguida siguió desvistiéndose, cuando se quedó completamente desnuda, se puso firme con las manos en la cabeza tal y como le había ordenado. Empecé a dar vueltas alrededor de ella, primero acaricié su culo, me entretuve un rato con él, acariciándolo, pellizcándolo,… Después seguí con sus tetas, me permití incluso darle unos lametones en los pezones. Y finalmente llegué a su coñito, me había sorprendido que lo tuviera tan cuidado, le pregunté a mi prima si se lo afeitaba, me dijo que sí, que su padre las obligaba a llevarlo con poco pelo por higiene.
Empecé a masturbarla, mi prima luchaba por permanecer indiferente, pero a los pocos minutos empezó a jadear, le pregunté que si le gustaba, me dijo que sí, que era la primera vez que se lo hacía otra persona. Seguí hasta que estuvo a punto de correrse, entonces paré en seco y le dije que a partir de ahora no se correría sin mi permiso. Mi prima me suplicó que siguiera, que la dejara correrse, le dije que no, que a lo mejor después, pero que dependía de su comportamiento.
Quería que mi prima tuviera su propio uniforme de esclava, ya que el de criada no era muy sexy que digamos, empecé a buscar entre su ropa interior, pero me encontré con que todas sus braguitas eran casi iguales, blancas, con alguna florecita y con puntillas en los bordes. Le pregunté si no tenía más, y me contestó que no, que su padre supervisaba toda su ropa interior, y sólo les dejaba comprar ese tipo de bragas. Seguí rebuscando y en el fondo del cajón encontré unas de color rosa, con un dibujo de Hello Kitty en la parte de adelante, las cogí y le dije que se las probara.
-Pero esas me quedarán pequeñas, son de hace varios años, ¿por que no elijes otras? Me preguntó.
Me levanté y le pegué un bofetón, le dije que nunca más me replicara cuando le daba una orden, y que siempre que me hablara me tratara de Usted, y empezará o terminaría las frases llamándome Amo o Señor.
- De acuerdo Amo, contestó.
Se puso las braguitas, le ordené que se diera la vuelta y se tocara los pies, quería ver como se veía su culo con ellas. La verdad que le quedaban bastante pequeñas, pero me gustó como le sentaban así que le indiqué que siempre que estuviéramos solos llevaría esas braguitas. También le dije que debía llevar las bragas metidas por el culo en todo momento. Seguí buscando entre su ropa y encontré la parte arriba de un pijama, era una camiseta de tirantes de seda rosa, le ordené probárselo. Me gustó como le quedaba así que ya tenía su uniforme de esclava. Le dije que desfilara para mí con su nuevo uniforme, la tuve dando vueltas por la habitación unos cinco minutos, hasta que me di cuenta que Leticia estaría a punto de llegar.
- Cristina, ponte tu uniforme de criada y vete a preparar la comida. - Enseguida Señor, contestó.
Le dije que me diera su nuevo uniforme para guardarlo, se vistió y fue a preparar la comida. Mientras cocinaba me acerqué a ella por detrás y empecé a sobarle las tetas, y restregarle mi polla por su culo, estuve disfrutando de mi esclava hasta que escuché el ruido de la puerta, era Leticia. Me senté en el sofá e hice como si viera la tele. Leticia entró y me preguntó:
- ¿Qué tal se ha portado Cristina? - Bien ha sido muy obediente le dije.
Se sentó conmigo en el sofá y estuvimos charlando hasta que Cristina nos llamó para comer, como siempre nos sirvió, y solo comió cuando terminamos nosotros. Era el momento del castigo de después de comer. Coloqué la silla en el centro del salón, y la cámara sobre la mesa. Cristina se inclinó sobre la silla sin tener que decirle nada. Me acerqué para levantarle el uniforme pero esta vez al bajarle las bragas le sobé el culo descaradamente. Leticia se sorprendió al verme pero no dijo nada. Le pegué los treinta azotes que estaban estipulados, como siempre agradeció cada golpe. Cuando terminé se puso en posición de exhibición, estaría así toda la tarde. Leticia me dijo que se iba a acostar, me pareció perfecto, así podría gozar de mi esclava durante varias horas. Nada más irse mi prima, ordené a Cristina darse la vuelta, quería que se masturbara para mí.
- Cristina quiero que te masturbes como lo hiciste en la ducha. Le dije. - Pero Leticia podría entrar en cualquier momento. Me dijo.
Hice ademán de abofetearla para que recordara que no debía discutir órdenes, agachó la cabeza y empezó a tocarse, cuanto estaba a punto de correrse la volví a interrumpir, le dije que no le había dado permiso.
- Por favor déjame terminar, me suplicó.
Le ordené que se bajara de la silla y se pusiera de rodillas con las manos en la espalda, le pregunté si alguna vez había chupado un polla, su cara se quedó blanca, me contestó que no, que una vez vio una película en la que lo hacía. Como no tenía experiencia decidí que le follaria la boca, me bajé los pantalones y le ordené abrir la boca. X0XTRES
Empecé a meter y sacar mi polla de su boca, al principio le dieron algunas arcadas, pero al cabo de unos minutos empezó a acostumbrarse. Estuve una buen rato disfrutando de su boca, cuando sentí que me iba a correr la agarré del pelo y se la metí bien a dentro para que tragara toda mi leche. Estuvo a punto de vomitar, pero aguantó y se tragó todo sin problemas. Le pregunté si le había gustado, me dijo que no mucho. La agarré del pelo y le repetí la pregunta.
- ¿Te ha gustado que te follara la boca? - Si Amo, he disfrutado mucho. - Así me gusta, le dije.
Le ordené que se colocara sobre la silla en posición de exhibición, para terminar de cumplir su castigo.
- Ahora voy a ver un rato la tele, puedes masturbarte si quieres. Le dije.
Me senté en el sillón a ver la tele, mi prima se quedó quieta, pero al cabo de unos minutos bajó su mano y empezó a tocarse, estuvo un rato dándose placer hasta que finalmente se corrió. Al cabo de unos minutos Leticia entró en el salón:
- ¿Estás bien Cristina?, te veo sofocada. Preguntó. - Si estoy bien, sólo un poco acalorada.
Mi prima me dijo que no podía dormir, y que iba a ver la tele un rato con nosotros. Empezamos a ver un programa de esos de cotilleo, me fastidiaba bastante que Leticia estuviera allí, ya que no podía disfrutar de mi esclava, finalmente una idea llegó a mi cabeza, debía convertir a Leticia en mi esclava también. Empecé a darle vueltas a la idea, y decidí que lo más fácil sería grabarla en la ducha, seguramente ella también se masturbaba como Cristina.