Pensé que lo mejor que podía hacer sería ir con una falda muy cortita, aseada y bien arreglada. Cuándo llegué al edificio, me estaba esperando Ion en el recibidor. Me dio los buenos días bastante acojonado creyendo que le iba a pegar una buena bronca porque, claro, tener que enterarme por la radio directamente no hizo más que mosquearme un pocom -llevo un poco mosca un mes por este motivo-. Puede ser que la primera vez le diera mucho morbo "fardar" de lo guarra que era su compañera de curro y razón no le falta.
Sobre las 10 de la mañana coincidimos en el servicio, aunque creo que él fue quien me siguió. El cuarto de baño es mixto así que nadie pudo "sospechar" nada. El chico la verdad es que estaba un poco nervioso y quise relajarlo un poquito metiéndole mano detrás de una de las puertas que hay. No hubo besos porque soy de la opinión que tiene que haber más complicidad y una mínima posibilidad de enamoramiento, algo a lo que no estoy dispuesta.
Se soltó muy poquito y me acorraló contra la pared. Le dije que se quedara el tanga y que lo oliera bien delante mío. Se agachó, me beso el culito despojándome de mi ropa interior. Iba a darme un lengüetazo pero... le puse la mano para que se calmara un poco; no me gusta dar la nota en un sitio tan poco morboso como el baño y cuando me lo comen un poco me vuelvo loca.
Inventé una excusa para decir que me estaba llamando el jefe y me fui a mi mesa. El pobre Ion se quedó con la polla tiesa como un mástil porque se la noté al salir.
Me estuvo mirando toda la mañana con una carita de perrito... me encanta dejar a los hombres así jejeje. En un momento dado ví que olía mis bragas. Sí como lo leéis. Imaginaros como me quedé yo!! Afortunadamente el pañuelo que llevaba en la solapa le sirvió para camuflar un poco la tela impregnada en mis flujos. Ese gesto estuvo a punto de traicionar mis principios y me hizo mojar la falda... si me descuido un poco, empapo hasta la tapicería de la silla.
Me mandó un email un poco más tarde con una escueta frase "Qué bien te huele el coñito preciosa, ¿cuándo me voy a beber tu miel?" Se me ocurrió dejarle una notita en cuanto pasé a su lado para ir al despacho del jefe. Le apunté la dirección de mi casa y le sugerí la hora para que llegara, así me daría tiempo a prepararle la comida...
Continuará en breve...