LA ENTREVISTA
Me he quedado sin trabajo. No pasa nada. La verdad es que estaba hasta los mismos cojones, quería desde hace tiempo cambiar de aires y agradezco el acabar con la condena a la que estaba sometido a diario. Bueno, al mal tiempo buena cara.
Comienza el día y me siento bien. Voy a comerme el mundo. Llamada al móvil. Teléfono desconocido. No se si cogerlo. Al final me decido y contesto. Al otro lado una sugestiva voz femenina dice mi nombre. Si, soy yo, respondo. Me ofrece un trabajo que en principio tiene buena pinta. Me cita a las seis de la tarde en su oficina, en el centro de la ciudad.
A las cinco me levanto de la siesta. Voy a la ducha y me acicalo como mandan los cánones. A las entrevistas hay que ir como hay que ir. La imagen es lo que el entrevistador ve primero y todo eso que tienes ganado antes de abrir la boca. Cojo el coche.
La oficina me da buena impresión. Parece un buen bufete. Espero sentado en un sillón tal y como me ha indicado la secretaria que, por cierto, está de buen ver. A los quince minutos me llaman. Traspaso la puerta y me encuentro frente a una cuarentona que te cagas. El traje ceñido muestra una camiseta blanca escotada que quita el hipo. La mujer se da cuenta de la impresión que ha causado en mí y parece disfrutar con ello.
Me interroga acerca de mi experiencia laboral. Le comento mi situación pasada y presente pero la señora parece no tener el menor interés. Cambia de tercio y me pregunta por mi “experiencia sexual”. Me dice que su marido no la atiende como es debido, que tiene el coño más seco que el desierto del Gobi y que necesita una buena banana que se lo lubrique. Mi cara es todo un poema.
Sin darme tiempo a contestar la buena mujer se va desprendiendo de su ropa. El sugerente “striptease” me hace perder los estribos. Me quito la americana y la cojo de sus enormes pechos. Comienzo a succionar sus pezones como si de ellos pudiera brotar todavía algo de leche. Se los muerdo para hacerla rabiar. Me coge el pene para disfrutar de mi glande en todo su esplendor. Follamos. Me corro en su coño a gusto y ella lleva a su boca lo que de semen emana de él.
Nos arreglamos y concluimos la entrevista. Salimos en busca de la secretaria. La señora le comenta que me tome los datos que empiezo mañana. Paso con la joven a otra salita. La chica sonríe y me pregunta por mi experiencia laboral. Su sugerente escote lo dice todo. Joder que empresa, pienso.
FECHA: 14/05/2008 PUBLICADO POR JUSTINE