Fuimos hasta el Guggenheim para calmarnos un poco porque las cosas con Elias estaban muuuy calientes.
Me encantó que me metiera mano en mitad de la noche uffff la poca gente que caminaba por ahí flipan.
Como se nota que por allá cualquier hembra con buenos tacones y minivestido llama la atención, como si sólo vieran monjas. ¿Es verdad acaso?